La herencia brasileña no es, ni en la teoría ni en la práctica, la de una sociedad abierta, del tipo "que cada cual haga la suya"; ni igualitarista, del tipo igualdad sustancial en lugar de igualdad legal.
(Preparé este texto hace unos cuatro meses, para una publicación que no se concretó, pero creo que todavía puede ser pertinente al debate sobre los rumbos de Brasil ante los horizontes que se abren con la elección de Jair Bolsonaro.) En medio de las reflexiones sobre la inserción internacional de Brasil hay una cuestión adormecida, una pregunta incómoda, pero que necesita ser hecha - incluso porque a veces una pregunta puede ser más valiosa que muchas respuestas: ¿Brasil pertenece a Occidente? En una perspectiva tradicional de los estudios de relaciones internacionales, formar parte de Occidente significaba, hasta hace algún tiempo, formar parte de un bloque geopolítico comandado por Estados Unidos, en una posición un poco clientelista que causaba aversión a un país con vocación de política exterior independiente como el Brasil. Afortunadamente esa perspectiva fue superada gradualmente después del final de la Guerra Fría, pero dejó tras de sí una cierta cautela en relación al conce...
El filósofo de los "snob" y de bonitos consejos para cenas elegantes, Luiz Felipe Pondé, lloriquea en un artículo de su columna en Folha de São Paulo que las críticas y acusaciones que hacemos al portal son injustas y extremistas. El Sr. Pondé olvida que ese mismo portal ha ocultado, por más de veinte años, no solamente la existencia del foro de São Paulo sino también los acuerdos y encuentros fácticos entre el PT y narcotraficantes internacionales, a saber, MIR y FARC. Olvida que el portal practica hace muchos años tácticas de desinformación y maquillajes lingüísticos que fueron muy extendidas en los antiguos regímenes comunistas, y por supuesto, actualmente, con aquél toque especial de Saul Alinsky. Olvida la omisión clara de la Folha al ignorar, de manera deliberada --evidentemente--, investigaciones periodísticas de varios casos de corrupción y esquemas criminales de los partidos que componen el establishment. Valida - no sabemos si de manera consciente y...
¿Un Wilmoore Kendall del siglo XXI? ¿Un Jordan Peterson, un Nassim Taleb sudamericano? La prensa brasileña llama a Olavo de Carvalho (Campinas, 1947), “el gurú de la derecha”, “el gurú de Bolsonaro”. Muy probablemente sea el teórico y mentor de la revolución brasileña. Con más de 4.000 alumnos en su seminario permanente on-line de filosofía, el total de sus obras publicadas se estima en 20 libros. Un año atrás se contaban más de 100 mil ejemplares vendidos de su best-seller Lo mínimo que usted tiene que saber para no ser un idiota . Su perfil en Tweeter alcanza más de 200 mil seguidores diarios. Sumadas solamente las redes sociales, el alcance del filósofo es de 1 millón 187 mil personas, según informa Ricardo Luiz Roveran . Sus jóvenes discípulos son el motor de la contra-hegemonía en el Brasil, hacen películas sin apoyo alguno del gobierno, crean didácticas para niños, traducen y editan libros liberales y conservadores, patrística y escolástica, desconocidos en el mercad...