Alrededor de Bolsonaro se reúnen grupos
diversos. Pero lo que nos une a todos son dos pilares: la lógica greco-romana y
los valores judeo-cristianos.Abraham Weintraub (FGV), equipo de economistas del staff JMB.
Hay por lo menos tres procedencias del término “revolución conservadora”: alemana (A. Moller, A.
Mohler), francesa (de Benoist) y estadounidense (W. F. Buckley Jr.). Brasil se anota haciendo la suya propia. Desafiando a la ideología, el
despertar aquí de esta mayoría silenciosa declama su identificación cristiana,
cierra las puertas a los antisemitas. mezcla comunitarismo e individualismo y
admira el giro trumpiano de EUA. Un rasgo
extraordinario de la campaña electoral de la revolución conservadora brasileña es el carácter público que tienen las
reuniones entre estrategas y referentes del movimiento alrededor del candidato
de la derecha. Los encuentros y tertulias son convocados con días de
anterioridad por las redes y asisten millones de personas. Aquí un hangout entre el Príncipe Luiz Philippe de Orléans e Bragança y un integrante del equipo de economistas de Bolsonaro.
(Preparé este texto hace unos cuatro meses, para una publicación que no se concretó, pero creo que todavía puede ser pertinente al debate sobre los rumbos de Brasil ante los horizontes que se abren con la elección de Jair Bolsonaro.) En medio de las reflexiones sobre la inserción internacional de Brasil hay una cuestión adormecida, una pregunta incómoda, pero que necesita ser hecha - incluso porque a veces una pregunta puede ser más valiosa que muchas respuestas: ¿Brasil pertenece a Occidente? En una perspectiva tradicional de los estudios de relaciones internacionales, formar parte de Occidente significaba, hasta hace algún tiempo, formar parte de un bloque geopolítico comandado por Estados Unidos, en una posición un poco clientelista que causaba aversión a un país con vocación de política exterior independiente como el Brasil. Afortunadamente esa perspectiva fue superada gradualmente después del final de la Guerra Fría, pero dejó tras de sí una cierta cautela en relación al conce...
¿Un Wilmoore Kendall del siglo XXI? ¿Un Jordan Peterson, un Nassim Taleb sudamericano? La prensa brasileña llama a Olavo de Carvalho (Campinas, 1947), “el gurú de la derecha”, “el gurú de Bolsonaro”. Muy probablemente sea el teórico y mentor de la revolución brasileña. Con más de 4.000 alumnos en su seminario permanente on-line de filosofía, el total de sus obras publicadas se estima en 20 libros. Un año atrás se contaban más de 100 mil ejemplares vendidos de su best-seller Lo mínimo que usted tiene que saber para no ser un idiota . Su perfil en Tweeter alcanza más de 200 mil seguidores diarios. Sumadas solamente las redes sociales, el alcance del filósofo es de 1 millón 187 mil personas, según informa Ricardo Luiz Roveran . Sus jóvenes discípulos son el motor de la contra-hegemonía en el Brasil, hacen películas sin apoyo alguno del gobierno, crean didácticas para niños, traducen y editan libros liberales y conservadores, patrística y escolástica, desconocidos en el mercad...
Jair Bolsonaro asumió el compromiso público con los católicos para divulgarse hoy, día de Nuestra Señora Aparecida., patrona de Brasil. Entre los puntos del compromiso están la defensa de la vida desde la concepción hasta su muerte natural (contra el aborto y la eutanasia), la defensa de la familia y del matrimonio, el respeto a los símbolos y ritos de los católicos, la lucha contra las drogas y al activismo judicial. Mientras que los "católicos" petistas tienen un partido que defiende todo lo malo -- desde el asesinato de bebés, pasando por la ideología de género hasta la liberalización de las drogas -- y ahora Fernando Haddad tiene que correr hacia los padres rojos del anticristianismo del PT, mi candidato tiene respaldo de vida para firmar compromiso público con los cristianos. Taiguara F de S